Sobre

¿Quién es Rafael Braga Vieira?

Rafael Vieira Braga es un joven Negro, pobre, que hasta junio del 2013 trabajaba recogiendo material para reciclar, en las calles del centro de Río de Janeiro. Vivía en las calles la mayor parte del tiempo, para ahorrar el dinero del ómnibus, volviendo ocasionalmente a su casa, en Vila Cruzeiro, donde vivía con sus padres, hermanos y hermanas. Sin embargo, su rutina ha cambiado en el 20 de Junio de ese año.

En ese día ocurrió, en Río de Janeiro, la más grande de las manifestaciones populares que se han hecho ese año, en contra del aumento de las tarifas de ómnibus. Durante la dispersión del acto, en la ‘Rua do Lavradio’, barrio Lapa, Rafael – entonces con 25 años, fue detenido por la policía cerca de la casa abandonada en donde, por veces, dormía. Él, quién por su vez no había participado en la manifestación, llevaba dos botellas de plástico, ambas con productos de limpieza. En la comisaría, los policías que lo detuvieron presentan como prueba en su contra las dos botellas abiertas y con trapos metidos adentro. Fue acusado de llevar material explosivo, a saber cócteles molotov, y condenado a cinco años y dos meses de prisión. E el 1er de Diciembre del 2015, progresó al sistema abierto y pudo salir de la cárcel, siendo monitoreado por medio de una pulsera electrónica en el tobillo.

Rafael pasó cinco meses detenido en el Complejo Penitenciario de Japeri, en espera de juicio, siendo defendido por un defensor público. En el 23 de Septiembre, la Defensoría Pública solicitó la revocación de su prisión, pero el pedido fue rechazado por el juez de la 32ª Vara Criminal cuatro días después. En el 2 de Diciembre, Rafael fue condenado a 5 años e diez meses de prisión, siendo trasladado a ‘Bangu 5’ días más tarde. El laudo de la policía antibombas atestó que Rafael cargaba productos de limpieza de casi nula posibilitad de funcionar como cóctel molotov.

La condena de Rafael tuvo algo de espacio en la prensa, de ahí activistas, militantes y colectivos supieron que Rafael todavía seguía encarcelado. Fue entonces que el Instituto de Defensores de los Derechos Humanos (DDH) se hizo cargo de su defensa. A la vez, algunos colectivos y militantes de movimientos sociales empezaron a articularse para ayudar en la divulgación del caso de Rafael.

Después de asumir el caso, el DDH presentó una apelación en contra de la sentencia que he había condenado Rafael a más de cinco años de prisión. Sin embargo, en el 26 de agosto del 2014, la Tercera Sala Penal de la Corte de Río de Janeiro decidió mantener su prisión, reduciendo su condena en tan sólo 4 meses. En ese día, un gran Acto-Vigilia se llevó a cabo frente al Tribunal de Justicia de Río de Janeiro, y la gente permaneció allí desde la víspera del juzgamento de la apelación, el día 25, hasta la decisión final del tribunal, al día siguiente.

En el Octubre del 2014, Rafael progresó al sistema semiabierto, cuándo entonces pudo salir a trabajar, volviendo a la cárcel para dormir. Después de muchos esfuerzos, el DDH logró conseguirle un trabajo, en una oficina de abogados. En Noviembre del mismo año, Rafael sufrió una punición, después de que uno de sus abogados publicó en internet una foto de él frente a una pared pintada con los diceres: “Usted mira de la izquierda hacia la derecha, pero el Estado te aplasta desde arriba hacia abajo”. El abogado tomó la foto en su camino de vuelta a la prisión, después de un día de trabajo. Rafael pasó entonces cerca de un més en régimen de aislamiento. Sufrió además algunas penalidades y perdió el derecho al régimen semiabierto. En el 1er de Diciembre del 2015, Rafael progresó al sistema abierto y pudo salir de la cárcel, siendo monitoreado por medio de una pulsera electrónica en el tobillo.

De vuelta a su casa con su familia, en Vila Cruzeiro, en el 12 de Enero del 2016, Rafael salió por la mañana para ir a la panadería, a pedido de su madre, Adriana. En el camino fue abordado por policías militares, agentes de la UPP local. Los policías le acusaron de tener vínculos con el tráfico de drogas, y le exigieron que les pasara información y que asumiera ser un criminoso. Fue golpeado en el camino a la comisaría, además de sufrir amenazas de estupro caso no asumiera su participación en el tráfico. Los policías le “plantaton” un “kit flagrante” con 0,6 g de marihuana, 9,3g de cocaína, además de un petardo. Desde entonces, Rafael fue nuevamente encarcelado y responde por tráfico de drogas, asociación para el tráfico y colaboración con el tráfico.

Durante los meses de Abril, Mayo y Junio del 2016, ha tenido lugar la audiencia de instrucción de Rafael, dividida en tres días, una por més. En las audiencias fueron escuchados los policías que le acusaron y lo detuvieron, los testigos de la defensa y el propio Rafael. Durante los testimonios, los policías entraron en contradicción, tanto entre ellos como respecto al que habían dicho anteriormente, cuándo le detuvieron a Rafael. El DDH solicitó, durante las audiencias, 5 diligéncias al juez: el GPS de la pulsera electrónica que monitoreba Rafael; el nombre del ingeniero y de la empresa de ingeniería que, según la policía, ellos estabán acompañando en ese día; imágenes de la cámara exterior del vehículo de la policía; imágenes de la cámara interior del vehículo; y imágenes de la cámara de la UPP, adónde llevaron Rafael. El juez principal ha negado todas las diligéncias, remitiendo el caso para el Ministério Público (MP). El proceso estaba a la espera del dictamen del MP para que se presenten los argumentos finales, por parte de la defensa, pero el juez condenó Rafael a 11 años de prisión.

¡Libertad para Rafael Braga!

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